La Certificación Energética de Edificios es resultado de la trasposición al derecho nacional de la directiva 2010/31/EU Energy Performance of Buildings Directive (EPBD) en el Real Decreto 235/2013, de 5 de abril, por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios.

 

Certificación Energética de EdificiosEl artículo 11-Certificados de eficiencia energética de la directiva establece:

–          El certificado de eficiencia energética deberá incluir la eficiencia energética de un edificio y valores de referencia tales como requisitos mínimos de eficiencia energética con el fin de que los propietarios o arrendatarios del edificio o de una unidad de este puedan comparar y evaluar su eficiencia energética.

–          El certificado de eficiencia energética deberá incluir recomendaciones para la mejora de los niveles óptimos o rentables de eficiencia energética de un edificio o de una unidad de este, a menos que no exista ningún potencial razonable para una mejora de esa índole en comparación con los requisitos de eficiencia energética vigentes.

 –          Las recomendaciones incluidas en el certificado de eficiencia energética serán técnicamente viables en el edificio concreto y podrán incluir una estimación de los plazos de recuperación de la inversión o de la rentabilidad durante su ciclo de vida útil.

 –          La validez del certificado de eficiencia energética no excederá de diez años.

El objetivo de certificado está claro, la voluntad de directiva es de dotar de información de la eficiencia energética al usuario de ese edificio, casa, piso, local, etc. De sobra sabemos que cuando queremos tomar buenas decisiones tenemos que disponer de la información adecuada. Mediante esta información podremos valorar no sólo el coste de la transacción actual sino también de los posibles costes futuros, costes de la energía del día a día y costes de la mejora que puede ser necesaria para alcanzar los niveles de confort deseados.

Trasposición a nivel europeo

La UE ha publicado un informe que recoge las valoraciones que cada país hace de la implantación de la EPBD en su país y en especial del Certificado de Eficiencia Energética de los edificios: 2016 Implementing the Energy Performance of Buildings Directive (EPBD) “Featuring Country Reports”

Por regla general la trasposición a los derechos nacionales no se hizo con retraso al plazo máximo establecido que era el 9 de enero de 2013 en lo referente al certificado energético.

Cada país hace su valoración del estado de aplicación, los resultados de la implantación y los beneficios obtenidos por la Certificación Energética de Edificios. A título de ejemplo veamos:

Francia:

–          Aumento de la concienciación de los consumidores.

–          Mayor visibilidad a la mayor cantidad de edificios energéticamente eficientes. Aumento del valor de los edificios eficientes.

–          Los propietarios de edificios de clase baja están animados a realizar la renovación térmica con el fin de competir con los edificios eficientes, especialmente en zonas poco atractivas.

Inglaterra:

–          Con la exposición de los certificados las valoraciones globales de explotación y el consumo de energía han caído para edificios del sector público.

Para España hago una visión personal recogida por la experiencia:

–          Se ve la certificación sin valor añadido, se considera como una “obligación formal” para realizar una compraventa o el alquiler de una casa, piso o local. Una obligación más para sacar dinero.

–          Durante mucho tiempo se han expuesto los anuncios inmobiliarios sin esta información. Cada vez aparecen con más asiduidad. Pero, ¿se toma en consideración a la hora de la decisión? Creo que no se valora la diferencia que supone el gasto energético entre las diferentes opciones.

–          Muchos certificados se han realizado con baja rigurosidad y garantías técnicas. El mercado ha obligado a “vender” los certificados por un precio irrisorio. La administración no dispone de recursos para realizar las mínimas comprobaciones.

Está claro que nuestras condiciones climatológicas no son las mismas que la de otros países de la UE de más al norte, pero si tenemos una importante diversidad de climas que requieren de diferentes necesidades energéticas en función de la época estacional tal como recogen los actuales códigos de edificación (CTE).

También hemos de reconocer que tenemos un parque inmobiliario anticuado y deficientemente conservado. Los mayores gastos energéticos los tenemos por problemas de aislamiento e infiltraciones. El último boom de la construcción se produjo antes de la entrada en vigor de los nuevos códigos de edificación que obligaban las directivas ya que la trasposición se realizó con retraso.

La denominada “pobreza energética” es pobreza sin adjetivos. Es la falta de recursos para pagar la energía necesaria para mantener las mínimas condiciones de confort dentro de los hogares. Se utilizan grandes cantidades de energía para calentar supuestos espacios cerrados que no dejan de ser prácticamente espacios abiertos por problemas de aislamiento e infiltraciones.

Probablemente achacaremos la situación en España a la crisis económica, falta de recursos. Bien, para unas cosas sí hay, pero parar otras no; aeropuertos desiertos, trenes AVE sin pasajeros, equipamientos vacíos, etc.

Pero, ¿no nos dicen siempre los emprendedores que cada crisis es una oportunidad? Es decir, que, si agudizamos el ingenio encontramos oportunidades para salir adelante. ¿Por qué estamos tan atrasados en rehabilitación con un parque de viviendas deteriorado y en país de albañiles? ¿Es porque es un mercado atomizado de pequeñas actuaciones y no de las grandes constructoras?

Rehabilitación de edificios

En un artículo de EurActiv.com se recoge una valoración de la posibilidad del ahorro energético en a través de los edificios antiguos (rehabilitación): Los edificios representan más del 40% de la demanda final de energía de la UE y son una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero, haciendo de los ahorros de energía un elemento clave de los objetivos europeos en materia de cambio climático. Sin embargo, queda por ver si los europeos podrán aprovechar la zona con el mayor potencial posible – el stock de edificios existentes.

Es la preguntaba que se realizaba en este estudio de la plataforma EurActuiv.com orientada a establecer debates sobre las políticas de la UE.

La respuesta debe ser que es posible reducir el gasto de energía en el parque de edificios de la UE. Para ello debemos contar que existen los actores necesarios tanto en la vertiente técnica como en la económica. Representaciones de estos actores dicen:

Las empresas de servicios energéticos se muestran dispuestas a colaborar en la mejora de la eficiencia energética a través de sus servicios:

–          Nosotros, como miembros eu.ESCO estamos dispuestos a apoyarle en minimizar su impacto sobre el medio ambiente y la optimización de su consumo de energía. Y estamos convencidos: las soluciones técnicas disponibles hoy y los instrumentos financieros pueden convertir los edificios en una herramienta que ofrece una mayor ventaja competitiva a las empresas privadas y públicas y, al mismo tiempo palancas de las inversiones urgentes para lograr los objetivos de eficiencia energética de la UE.

Por parte de los fondos podemos comprobar la disposición de financiar las actividades de mejora de la eficiencia energética. Su informe “Transforming the sustainability of Europe’s building stock” se resume en:

La revisión de dos directivas comunitarias que rigen la eficiencia energética y la eficiencia energética de los edificios ofrece una oportunidad vital para impulsar mejoras radicales en el rendimiento de la eficiencia energética de los edificios existentes en Europa. Las medidas destinadas a nuevas construcciones deben centrarse en la aplicación efectiva del marco actual. El principio de la “mejora continua” se debe utilizar para conducir el reequipamiento y renovación de edificios existente a través de la transformación de los certificados de eficiencia energética de un estático en una herramienta dinámica. La UE debería considerar el establecimiento de un objetivo vinculante para traer todo el sector de los edificios europeos a un nivel casi nulo de energía en 2050. Los certificados de eficiencia energética deben ser actualizados a un formato electrónico que registre la dinámica, y con mayor frecuencia los cambios, tanto en el diseño y el rendimiento operativo de la propiedad y que se convierte en el fundamento de un edificio de pasaporte electrónico.

Como podemos ver los actores económicos y técnicos que pueden activar el mercado de la eficiencia energética están presentes y dispuestos a llevarlo a cabo. Para que el engranaje funciones es necesario también que la administración ponga su grasa para que el sistema no chirríe y avance con suavidad.

Por último, por efectos directos o indirectos hemos de considerar que la eficiencia energética de los edificios son una de las principales vías para la lograr los objetivos de la Unión Europea en el campo de la energía, la reducción de las emisiones de efecto invernadero, y de paso puede ser el motor económico de la recuperación.

Si somos más eficientes, es decir gastamos menos para cubrir las necesidades, vamos a necesitar menos energía fósil que en EU hemos de importar mayoritariamente, que generaremos menos CO2, a menos energía más capacidad de la renovables, que introduciremos más generación distribuida, que se reducirán las pérdidas por transporte … En fin, una cadena de sucesos que inevitablemente nos conduciría a una mejora del bienestar para el conjunto de la sociedad y la sostenibilidad.

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