Contabilidad: La Contabilidad es una disciplina que se encarga de cuantificar, medir y analizar la realidad económica, las operaciones de las organizaciones, con el fin de facilitar la dirección y el control; presentando la información, previamente registrada, de manera sistemática para las distintas partes interesadas. Dentro de la contabilidad se registran las transacciones, cambios internos o cualquier otro suceso que afecte económicamente a una entidad.

La finalidad de la contabilidad es suministrar información en un momento dado de los resultados obtenidos durante un período de tiempo, que resulta de utilidad a sus usuarios, en la toma de decisiones, tanto para el control de la gestión pasada, como para las estimaciones de los resultados futuros, dotando tales decisiones de racionalidad y eficiencia.

Si realizamos la contabilidad económica de nuestra empresa, si efectuamos control de nuestros stocks con registros de entradas y salidas, si contabilizamos el tiempo que dedicamos a cada pieza o actividad, ¿por qué no contabilizamos la energía que usamos? Todo esto lo hacemos por el buen funcionamiento de nuestro negocio, por ser competitivos, para obtener beneficios. Vuelvo a preguntar, ¿por qué no contabilizamos la energía que gastamos?

En entradas precedentes hemos hablado de la importancia de la monitorización, pieza fundamental para disponer de datos, hemos hablado de la importancia de dos operaciones matemáticas y su resultado: potencia por tiempo y precio por cantidad. También hemos hablado de la gestión energética. Ahora hemos de conjuntarlos y darles forma en forma de contabilidad energética.

La contabilidad energética nos ayudará y nos presentará unos resultados que nos informarán de la situación en la que nos encontramos y por lo tanto nos facilitará información para adoptar las decisiones que más nos convengan.

Para realizar la contabilidad energética debemos de disponer de valores reales de consumos que podremos obtener en un primer nivel de la curva de carga que nos facilitará la empresa suministradora o distribuidora, o en un nivel más avanzado por nuestro sistema de monitorización. Con la curva de carga sólo podremos realizar contabilidad por cierres periódicos, es decir, información del pasado. Mediante nuestra monitorización podemos disponer de información actualizada y on-line.

Muy importante, los datos de la contabilidad energética deben cruzarse con los datos relevantes de nuestro negocio. Hemos de saber cuántos kWh utilizamos por kg de producto elaborado, por número de piezas fabricadas, por proceso, por comida servida, por cliente atendido, por … Las referencias a utilizar pueden ser muy variadas y determinadas en cada caso en colaboración entre el responsable del negocio y el gestor energético asesor. El buen diseño de este cuadro de mando facilitará el seguimiento y la toma de decisiones.

Dependiendo de la complejidad de nuestra organización y los medios que disponemos para dedicarlos a esta actividad podemos usar desde una simple hoja Excel a recurrir a programas más sofisticados ya sea on-line como en local. También de acuerdo a nuestras necesidades implantaremos nuestro sistema de monitorización desde un mínimo inicial a una complejidad mayor dada la escalabilidad de los sistemas según se presentan las necesidades.

Siempre oímos la máxima de “información es poder”, disponer de información de cómo inciden los costes y los usos de la energía sobre los resultados de nuestro negocio favorece nuestra competitividad.

La contabilidad energética acompañada de una buena gestión energética puede ser una fuente de rentabilidad para cualquier negocio.

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