Esta es la fórmula, el coste de algo es el resultado del producto del precio de las unidades por la cantidad de ellas.

Es muy habitual cuando vamos a comprar que sólo miremos el precio de lo que queremos. Cuando hemos de reponer gasolina miramos en que gasolinera la tenemos más barata. Cuando vamos al súper hacemos lo mismo. Seguro que nos vienen muchos más ejemplos a la cabeza.

Si, tal como hemos expresado el coste es el resultado del producto de un binomio, ¿porque sólo miramos el precio?

¡La cantidad también importa! Podemos comprar muy barato, pero si compramos más de lo necesario al final es dinero que tiramos. Si usamos mucho porque es barato también estamos tirando dinero. En fin, derrochamos.

Esto es lo que habitualmente nos pasa con la energía, miramos a qué precio la compramos, pero luego no nos preocupamos de como la usamos.

En la compra de energía hay dos facetas ya sea en la electricidad o en el gas natural. Pagamos por una disponibilidad y pagamos por un uso. El pago por disponibilidad es lo que habitualmente conocemos por término fijo; la otra parte, la variable que es la cantidad consumida.

Es habitual tener contratada una potencia bastante mayor a la necesaria. Como hemos indicado este es un coste fijo independiente del uso. La contratación de la potencia adecuada es una fuente de ahorro, que, aunque pequeño, si lo multiplicamos por el paso del tiempo nos daremos cuenta de lo que supone. En este caso hacemos el producto de cantidad de ahorro anual por años.

Cuando miramos de ajustarnos en el apartado del consumo podemos hacer de nuevo un producto. Pongamos por caso que contabilizamos la energía por pieza fabricada, por personas atendidas, en general por volumen de negocio, si reducimos la cantidad de energía usada por unidad diremos que hemos ganado en eficiencia.

Ahorro y eficiencia son dos términos que usamos de forma habitual, y en algunos casos de forma equívoca. Ahorro es no gastar. Eficiencia es gastar lo justo y necesario para obtener nuestro objetivo de negocio.

Por último, ¿cómo podremos cuantificar y hacer un seguimiento?, introducimos un nuevo concepto, la contabilidad energética. Hablaremos de ello en otra ocasión de forma detallada. Ah, no nos olvidemos que para poder hacer esto necesitamos tener cifras, hemos de medir. Ver entrada MONITORIZACION O LA IMPORTANCIA DE MEDIR.

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