Antes de llegar a la contabilidad energética quizás aclaremos otro producto binomial que tenemos siempre en juego en el uso de la energía. Este producto que es el que nos determina la energía usada como el resultado de multiplicar la potencia del equipo por el tiempo que lo hemos usado.

Esta potencia a la que nos referimos ahora no es la contratada con el proveedor de energía sino la potencia de cada consumidor, una bombilla led puede tener 6 W, una bomba 1,5 kW, una caldera 20 kW, una máquina 35kW, …

Aunque siempre hablemos de kW refiriéndonos a la potencia de un consumidor no son lo mismo los kW eléctricos que los kW térmicos. Y menos en los equipos de combustión en los que se distingue entre el PCS (poder calorífico superior) o PCI (poder calorífico inferior).

Hecha esta aclaración, volvamos a nuestro producto. Es de sentido común y así lo interpretamos generalmente que a mayor potencia el consumo de energía será mayor. Bien, no siempre es así, nos olvidamos de un factor muy importante que es el tiempo. Para hacerlo fácil tomemos una bombilla de 6 W que funcione las 24h tendremos un consumo de 144 Wh; un secador de pelo de 2.000 W cada vez que lo usamos 5 min consume 166 Wh. He hecho una comparación muy simple con unos elementos muy cotidianos para que todos los entendamos. Vemos la importancia del factor tiempo y no sólo de la potencia. Podemos hacer muchas más comparaciones, pero esto lo dejo para que cada uno reflexione con algo cercano o de su especial interés.

Pensemos en una instalación ya sea de una industria, una oficina, unos servicios, cada elemento que tenemos y cuánto tiempo funciona. El concepto de funcionamiento es muy amplio ya que cuantas veces tenemos algo energizado por si … y esto también consume, aunque sea poquito. Pensad en la bombilla de 6W en 24h 144 Wh, pero en un año que son 8.760 horas consumimos 52.560 Wh, es decir 52,56 kW, nos queda multiplicar por el coste como vimos en la entrada anterior, 0,15 €/kWh. Esta bombilla al final del año mantenerla en marcha habrá costado 7,88 €. Poquito ¿no?, deberíamos preguntarnos, y ¿cuantas hay?, también multiplica.

Este es un ejercicio que deberíamos hacernos en nuestras instalaciones, conocer cómo funciona, donde como y cuando consumo. Si tu instalación es compleja un Gestor Energético te puede ser de gran ayuda. Será capaz de ver como consumes, como lo consumes, donde lo consumes, y lo más importante será capaz de proponer medidas de ahorro y de eficiencia.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *