20160429_175753“Cuando se puede medir aquello de lo que se habla y se puede expresar en números, se conoce algo del tema; pero cuando no se puede medir, cuando no se puede expresar en números, el conocimiento es pobre e insatisfactorio”. Lord Kelvin

En cada actividad cotidiana realizamos actividades de medir algo. Medimos el tiempo que tardamos en hacer algo, la distancia que hemos de recorrer para ir de un lado a otro, …

¿Por qué lo hacemos? La repuesta es bastante obvia, lo hacemos para poder tomar una decisión, de que hacer primero, de qué camino tomar, …

Las compañías que nos suministran energía ya sea eléctrica, gas o combustibles líquidos se toma la molestia de cuantificar la cantidad que han entregado. El objetivo está muy claro, por cada unidad suministrada multiplicada por su importe es lo que nos deben cobrar por ese servicio.

Entonces, ¿por qué nosotros no medimos en dónde y cómo usamos la energía? Si nuestra industria fabrica pan mide la cantidad de cada componente que es necesaria y además controlamos la merma que se produce. Si inyectamos plástico hacemos algo parecido. Si construimos algo medimos cantidad de material usado. Todo ello lo hacemos para hacer que nuestro negocio sea lo más rentable posible.

Vuelvo a hacer la pregunta, ¿por qué nosotros no medimos en dónde y cómo usamos la energía?

Seguramente nos quedaríamos sorprendidos de lo que sucede en nuestra instalación. Podemos encontrar por ejemplo:

  • Que consumimos energía cuando nuestra instalación está cerrada, ¿es normal?
  • Saber lo que gastamos en acondicionar un ambiente en verano para luego ponernos una chaqueta encima ¿es rentable?
  • Que no sabemos que energía usamos para hacer cada unidad de medida de nuestro negocio, ya sean kilos, litros o piezas.
  • Que cuesta ese ruidito de aire comprimido, ¿es sólo aire?
  • Que cuesta calentar algo en exceso para luego tener que mezclar o enfriar para poder usar.

Seguro que podemos poner muchos más ejemplos de detalles que desconocemos respecto a cómo y dónde usamos la energía, en algunos casos de forma eficiente y en otros malgastándola.

La cuestión es que sin volvernos locos y querer medirlo todo hemos de ser conocedores de nuestras necesidades que sean más relevantes. La tecnología actual nos permite realizar de forma sencilla para cada caso un traje a medida de la instalación.

No olvidemos lo más importante, después de medir hay que hacer un seguimiento y control. Nuestro objetivo es de tomar decisiones para mejorar nuestros resultados.

El gestor energético es la persona más capacitada para analizar y hacer la propuesta más idónea para cada necesidad.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *